La Soledad

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Hay ciertas preguntas que ha veces me rondan por la cabeza. A partir de ahora las iré anotando por aquí, así siempre podre venir a leerlas y recordar cada paso que di en mi camino al origen. Estas son algunas de las preguntas relacionadas con la Soledad. ¿La Soledad es realmente algo necesario?, ¿es algo natural? ¿Estamos diseñados para estar solos? ¿Para sentir solos? ¿Las demás especies de la naturaleza sienten soledad?

Cuando hablamos de soledad, de sentir soledad o de querer simplemente estar solos, es porque no estamos completos, nos falta algo en nuestro interior. La soledad es un estado en el cual uno se aparta de algo por algún motivo. En el camino hacia la pureza física, nos encontramos con determinados momentos en los cuales necesitamos estar solos para afrontar los procesos curativos, sin la influencia de cualquier otra persona, para así evitar los prejuicios equivocados que pueda tener hacia nosotros, ya que estas personas no poseen el conocimiento real de las leyes Naturales que se aplican en los procesos de limpieza del organismo, y que son usadas para tratar de alcanzar el punto de origen fisiológico en el organismo. Por el contrario, en otros determinados momentos, también necesitamos la cercanía de las personas para que nos aporten su «energía», que nos aporten sensaciones y sentimientos. Pero hay algo que todavía no podremos comprender, o conocer realmente, y es como sería nuestra naturaleza respecto a la Soledad. Como en nuestro estado Natural, en nuestro estado original, sentiríamos la Soledad. Otros seres de la Naturaleza necesitan de otros para su correcto funcionamiento. Aunque por otro lado son seres únicos, seres autónomos, seres que funcionan por si mismos. Hablo de estos seres los cuales todavía siguen en su estado salvaje, su estado Natural.

Si miramos a nuestro alrededor, vemos que estamos solos. Somos nosotros mismos los únicos que podemos decidir y actuar. Aunque la civilización nos hace ver que necesitamos aprender de otros individuos para nuestro crecimiento personal. Pero esto no es completamente cierto. Lo que debemos hacer es aprender de la Naturaleza. Necesitamos aprender de nosotros mismos. Tú siempre debes decidir que hacer en cada momento. Aunque esto, claro está, que depende de las influencias que tengas a tu alrededor. Somos seres solitarios, aunque pertenezcamos a un conjunto. Por lo que se demuestra que, en este mundo erróneamente civilizado por el ser humano, se puede comprobar que si uno quiere alcanzar su estado original no lo puede hacer de acuerdo a las leyes que impone la civilización, ya que, siendo buen observador, puedes comprobar como la civilización nos esta llevando cada vez más al sufrimiento, al mal, a la enfermedad. Que estar subido en ella no nos puede traer nada bueno, a no ser que nuestro camino apunte hacia la Naturaleza.

Dicho esto, debemos pasar por momentos de Soledad, de reflexión, de interiorizar con nosotros mismos sin ser influenciados por las leyes que rigen la civilización, evitando la «cultura» o las «tradiciones» que se nos son enseñadas de generación en generación. Hay que aprender de la Naturaleza, hay que aprender con la Naturaleza, hay que sentir y conocer nuestra Naturaleza. Y nuestra Naturaleza no es la que nos cuentan en los libros modernos, nuestra Naturaleza no está basada en comer 5 veces al día, no esta basada en la alimentación. Nuestra Naturaleza esta basada en un conjunto unitario, es decir, pertenecemos a una cadena en la cual vivimos para una simple función, la Felicidad. Somos —mejor dicho, éramos— seres felices, seres puros. En este estado original, lo que nos llevábamos a la boca, las frutas, pasaban a un segundo plano, no era realmente importante. Lo mas importante es el respirar, el emanar la energía pura e infinita que la Naturaleza nos da como verdadero alimento. Esto si es importante, esto es lo necesario para la vida, esto es lo imprescindible para que cualquier ser vivo que habite este planeta pueda vivir. Todo lo demás es secundario.

Habiendo analizado esto que he compartido, puede verse como la felicidad, la pureza, no depende primeramente de la «cierta» cercanía con determinadas personas u otros seres vivos, si no mas bien de nuestro estado interior. Para ser realmente felices necesitamos ser puros, estar libres de cualquier materia de enfermedad que recorra nuestro cuerpo. Debemos librar al organismo de cualquier deseo inmundo, cualquier vicio que nos lleve a la falsa felicidad patológica. Si somos puros, no necesitamos nada. Solo necesitamos el mejor combustible que la Naturaleza tiene, y siempre tuvo, preparado para nosotros: el Oxigeno. Esto se encuentra en su más elevado estado junto a la Naturaleza, junto a los arboles y las flores, junto a las montañas y las rocas, junto a los manantiales y a los arroyos… pero apartado de las ciudades.

Para terminar, me gustaría expresar que mientras no se haga nada con respecto a la Salud, por librar al organismo de cualquier materia enfermiza que es acumulada cada día un poco mas, nunca se podrá comprender cual es la verdadera fisiología del ser humano, y tampoco se podrá comprender cual es nuestra función en este mundo tan aparentemente complejo dentro de una mente de pensamiento. Casi todo lo que pase por tu cabeza es fruto de tu enfermedad latente, todo lo que pueda pasar por tu instinto es lo que la naturaleza realmente quiere para ti. Pero cuando hablo de instinto no me refiero al impulso provocado por su organismo estimulado debido a una errónea alimentación. Me refiero al instinto que se va alcanzando con forme vamos limpiando el organismo de todo desecho alojado en el debido a los malos hábitos de vida. La mejor forma de llevar a cabo esta limpieza es a través del Sistema Curativo por Dieta Amucosa del profesor Arnold Ehret.

Cuando sea comprendida toda esta información desde un punto de vista Natural, la libertad se hallará. No harán falta «estímulos externos» para sentir. No harán falta pensamientos. El ser humano que esté libre de pensamientos, estará libre de sufrimientos. Al estar libre de sufrimientos se dejará de sentir soledad, o de sentir necesidad de compañía o de sentir cualquier otra emoción patológica. Lo único que importará es que somos seres de la Naturaleza, y que debemos servirle a Ella, estar con Ella, devolvernos a Ella. La Naturaleza siempre nos está esperando. El camino esta bien marcado. Nuestro origen es único, y está en la Naturaleza.

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